Podría mencionar alguna escritora, política, mujeres que han tomado grandes responsabilidades pero en este caso os hablaré de una mujer ambiciosa hasta sus últimas consecuencias, cualidad igualable a su inteligencia y astucia. Una de las pocas faraonas de Egipto.

Asumiendo ella dicho cometido ya que había sido educada junto con sus hermanos varones y sabía leer y escribir, va consolidando poco a poco su poder. Consigue el apoyo de los sacerdotes de Amon y se reafirma como faraona hasta tal punto que continúa siéndolo a pesar que su sobrino ya alcanza la mayoría de edad.

Finalmente a su muerte, su sobrino Tutmosis III hizo desmantelar monumentos levantados por ella y en el reinado de Ramsés II se procede a borrar su memoria, todo esto propiciado claro está, a la venganza por usurpar el trono del auténtico faraón Tutmosis III.
Egipto es apasionante, esta pequeña nota, este post, se lo debo a mi padre, gran conocedor de esta cultura y una enciclopedia viviente en cuanto a historia se refiere. Va dedicado a él (a ver si nos vamos a Egipto papá y disfrutamos de todo in situ).
La verdad es que la AMBICIÓN no solo afecta a nuestros políticos, sino como vemos en pasajes de la historia como éste, a los políticos de todas las eras y a los personajes con importancia en cualquier sociedad.La ambición a menudo va unida con el poder, en anhelo del ser humano por tener más, por ganar más...
Hatshepsut entra dentro de ese círculo de mujeres que raramente se acercan a los dos (poder y ambición), ambas mucho mas cercanas y que me perdonen mis lectores masculinos, al hombre.
Es el hombre más suceptible a corromperse?...lo podemos ver..en otro post...:)

